Castillo de Almenara

PEÑAFLOR

Tipología:

Icono_Castillo
Nombre del Castillo:
Castillo de Almenara
Población:
Peñaflor
Provincia:
Sevilla
Estado:
Ruinas
Datos de Interés:
El castillo se sitúa sobre un aguzado espolón de las estribaciones de Sierra Morena.

Las estructuras emergen de la tierra grandes muros de piedra caliza en sillares rectangulares en el patio de armas del castillo, que conforman habitaciones cuadrangulares y rectangulares.

Se conservan varias líneas de muralla, la torre del homenaje y diversas estructuras habitacionales.

El nombre de Almenara es de origen árabe, con 2 posibles procedencias “al-Manâra” (árab.: artículo al, Lat.: Minae = estructura que sobresale, árab.: nar = fuego), fuego hecho como señal desde una almena o atalaya, o también “al- Minhâra” (árab.): canal o conducción de agua canalizada.

Cualquiera de las dos acepciones tiene sentido en el castillo de Almenara, ya que desde su posición como defensa del camino que baja desde la sierra, avisaría del peligro de posibles incursiones desde su torre del homenaje a través de señales de fuego.

Así mismo puede hacer referencia al acueducto de origen romano que nace en las fuentes de Almenara, próximas al castillo, y se dirige a Peñaflor hasta la antigua Celti.

Las primeras referencias escritas sobre el castillo de Almenara, se deben a las razzias cristianas del siglo XII antes de la conquista cristiana de la zona.

Alfonso VIII, en 1182, se apoderó del castillo de Setefilla y, en junio de 1189 penetra en Andalucía, sitia y toma Reina, se enfrenta con las tropas almohades junto al castillo de Almenara, donde los derrota y continúa raziando los campos de la comarca hasta su vuelta a Toledo en el mes de Agosto.

Tras la conquista cristiana el 6 de marzo de 1.241 Femado III dona a la Orden del Hospital y a su prior en Castilla y al comendador de Consuegra los castillos de Setefilla, Almenara y el de Lora con su villa. En 1.249 Fernando III confirma la donación aumentándola con los castillos de Malapiel, Peñaflor y Alcolea, determinando los límites con los términos colindantes. El 4 de diciembre de 1.282 Sancho IV confirma la donación hecha a la Orden y el 1 de septiembre de 1.317 la confirma Alfonso XI.

Pedro I, con el consentimiento del concejo de Córdoba, da en merced en 1355 el castillo y la dehesa de Almenara a don Gonzalo Fernández de Córdoba, primer señor de Aguilar.

El cambio de jurisdicción civil no está claro, pero podría deberse a que Fernando III, una vez asegurada la frontera hacia 1245, tomó la decisión, pactada con los maestres de las Órdenes Militares, de trasladar los señoríos dados a estas Órdenes fuera del reino de Córdoba. Sin embargo en 1249 vemos confirmada y aumentada la donación a la Orden de san Juan por el propio rey Fernando III, y en los tiempos de Alfonso X las Órdenes militares vuelven a tener jurisdicción sobre el reino de Córdoba, por lo que más bien pueda tratarse de un litigio de reivindicación por parte del concejo de Córdoba, y que según parece lo gano pues en 1319 todo el término de Peñaflor se hallaba bajo jurisdicción del concejo cordobés, como lo demuestra la celebración en la torre-fortaleza de la Ermita de Ntra Sra de Villadiego de la junta de la Hermandad General de Andalucía, en la que se integraron todos los grandes concejos andaluces, el 26 de agosto de ese año.

Las reparaciones del castillo se ven reflejadas en útiles de albañilería como una maroma de cáñamo, un zaque, unos garabatos de hierro para servicio de albañiles y 2 picos.

Pero el dato más significativo lo constituye la información sobre las armas defensivas que disponía el castillo y que han sido hallados en él, enumerando armas tradicionales como 2 ballestas de madera de torno, 4 ballestas de madera de garrucha, 2 ballestas de acero de pie, 5 cintos de cuero blanco con sus poleas, 2 garruchas de 4 poleas, 2 garruchas de 2 poleas, 1 torno de armar ballestas, 17 docenas de viratones (saetas), todos herrados, 2 culebrinas de fustera con 6 servidores, 2 culebrinas de hierro con sus servidores, 6 escudos, 2 medios paveses (escudo oblongo que cubría al soldado casi por completo), 4 armaduras de cabeza, 1 cota vieja, 1 ballesta de palo de pie vieja, 1 ballesta semejante, añadiendo la incorporación de las nuevas armas de fuego (3 truenos grandes (cañones) y 2 truenos pequeños hasta un almud de pólvora)……, entre otros enseres.

Esta dotación de pertrechos de guerra puede obedecer a la inseguridad provocada por la negativa del concejo de Córdoba sobre el castillo de Almenara, lo que provoco un pleito entre ambas partes, por lo que Martín Fernández Portocarrero doto al castillo con las armas suficientes para detener cualquier ataque de las milicias de Córdoba. A su vez es un exponente de la tensión social del momento, que desencadenará años después la guerra civil entablada entre el Infante don Alfonso y Enrique IV (1.465-68).

Esta guerra crea la división entre la nobleza dirigente en la ciudad de Córdoba con repercusiones directas sobre Almenara. Siguen al Infante don Alfonso el Conde de Aguilar, Pedro Girón y Fadrique Manrique, defensores de Enrique IV serán el Obispo Solier, el Conde de Cabra y su yerno Luis Portocarrero, señor de Palma y Almenara. Las luchas entre los 2 grupos, se inicia el 27 de abril de 1465 con los ataques del bando Alfonsista a Palma del Río, Écija, Peñaflor, Bujalance, La Rambla, Almenara, Monclova y Santaella, y termina el 25 de mayo con la capitulación de Luis Portocarrero.

Con la concordia de Guisando se establece la paz entre los bandos, el rey  ordenó la restitución  mutua de villas y castillos conquistados y la destrucción de muchas fortalezas.

A partir del siglo XVI  el uso militar de la fortaleza cae en desuso y con el tiempo se irá abandonando, a la vez que la población residente se traslada a núcleos mayores. Al no existir necesidades defensivas Almenara se convierte en una simple dehesa de aprovechamiento ganadero fundamentalmente, y continúa dentro del mayorazgo del condado de Palma, por lo que el señor de Palma será el señor de Almenara, a quien corresponde el nombramiento de su alcaide, de los que no tenemos más noticias.

 

El castillo almohade de Almenara es del siglo XII, aunque tiene distintas reestructuraciones de épocas de hasta el siglo XVIII.

La planta del Castillo es rectangular con el lado mayor de unos 70 metros orientado en la dirección Norte-Sur y el menor de 20 metros, todo este contorno está limitado por una cerca con pilares de hor­migón unidos con cajas de tapial y toda ella es de poco espesor. La planta está compartimentada en 3 recintos, divididos por muros de la misma entidad que la cerca.

El recinto norte, punto débil de la posición, es el mejor organizado defensivamente, tiene una magnífica torre en el centro de planta octogonal cimentada sobre otra cuadrada que sería la primitiva (la parte que se conserva es maciza), alternando la piedra, el tapial y remiendos de ladrillo, se observan restos de la cimentación del arco que la comunicaba con el recinto intermedio o residencial.

En el recinto intermedio se conserva en alberca, una habitación con ventana a poniente y restos de los arcos de su bóveda, sobre la que estaría situada, la estancia principal de la fortaleza.

El recinto meridional o patio de armas, es el mayor de los 3, con una superficie mitad que la total de la fortaleza, no afloran restos de edificación alguna, observándose en el centro una zona rectangular más elevada que el resto, donde posiblemente estuviese el aljibe.

 

En la ladera de poniente hay 2 entradas a una amplia cueva de techo plano, situada debajo del primer recinto, que se originaría al extraer la piedra para la construcción del castillo.

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