Castillo de Alcalá del Júcar

Alcalá del Júcar V

Tipología:

Icono_Castillo
Nombre del Castillo:
Castillo de Alcalá del Júcar
Población:
Alcalá del Júcar
Provincia:
Albacete
Estado:
Deteriorado
Datos de Interés:
El castillo se sitúa en un alto cerro de la localidad, en una plataforma separada del resto del espolón y separado también por un foso artificial.

El nombre de “Alcalá” procede del vocablo árabe “al-qal’a” cuya traducción es “castillo o fortaleza”, por lo que el significado del nombre del pueblo sería Castillo del río Júcar, pero la población de Alcalá del Júcar ha tenido diversos nombres a lo largo de la historia, Alcalá del Río de 1364, Alcalá del Río Jorquera de 1393, hasta el de Alcalá del Júcar en 1848.

Según las relaciones de Felipe II, el nombre del pueblo viene del lugar sobre el cual está asentado y que era llamado por los árabes “alcarra”, que significaba “cosa de Dios o de oración”.

El castillo de Alcalá del Júcar tiene su origen en las fortificaciones erigidas por los almohades desde finales del siglo XII y finales del siglo XIII, cuando esta zona del Júcar se estableció como frontera entre Castilla y el Imperio Almohade.

Por ser este castillo una fortaleza inexpugnable e importante estratégicamente, el rey de Castilla Alfonso VIII de Castilla, intenta conquistar en 1211 la fortaleza en una operación relámpago, conquistando además de este de Alcalá, los castillos de Garadén, Jorquera, pero los pierde inmediatamente, no siendo hasta el año 1213, cuando lo recuperara definitivamente para su corona (en 1243 el castillo fue cedido a Lope López por el futuro Alfonso X de Castilla).

A partir de la recuperación de Alcalá e incorporada a la corona cristiana de Castilla, comenzó una época en la que se trató de repoblar el área. Alcalá era una aldea dependiente de la cercana población de Jorquera, hasta que en 1364 cuando obtiene la condición de villa.

En el siglo XV Alcalá del Júcar que forma parte del señorío de Villena, pasará a dominio del nuevo marquesado de Villena y será Juan Pacheco (1419-1474) primer marqués de Villena cuando a mediados del siglo XV reforme el castillo. Construirá la torre del homenaje con similitudes con las de otros castillos construidos por él, como los de Alarcón, Sax, Villena, Almansa y Chinchilla, entre otros.

En tiempos del marquesado de Villena, también protegía el Camino Real que desde Castilla llevaba hasta Levante y el paso del Júcar por el puente que a los pies del castillo se levanta. El puente servía además de Aduana del entonces conocido como Estado de Villena.

Durante las guerras carlistas se acometen una serie de obras por parte del Ejercito para acondicionar los restos del antiguo castillo medieval al uso de armas de fuego, se rebaja el adarve que accedía a la torre y se construye un cinturón defensivo de tierra prensada con fusileras del que aún queda algún tramo medianamente conservado.

 

Persiste en la memoria popular la leyenda del moro Garadén que vivió un amor, tan intenso como trágico, con la hermosa Zulema, aunque de dicha leyenda existen 2 versiones.

-En la primera, la princesa es raptada por el moro Garadén, para que se convierta en musulmana y se casase con él, pero Zulema, fiel a su fe, prefiere arrojarse al vacío desde lo alto de la torre.

-En la segunda, la princesa Zulema es mora y está enamorada de un caballero cristiano. Ambos huyen de la ira de su padre (el moro Garadén) y se establecen en el actual emplazamiento de la cercana aldea llamada Zulema.

 

Se pueden diferenciar 2 elementos constructivos militares (el recinto de la puebla y el castillo).

-El primero de ellos es similar a un rectángulo, en el que los paños de la muralla, modificados en las guerras carlistas para tiro de fusilería, vanos fusileros que aún podemos observar en precarias condiciones de conservación, que parten de la puerta de la villa al sudeste y que entroncan por el lado opuesto, noroeste, con los paños de la fortaleza.

En el interior de la meseta, arrasado en su conjunto, se pueden observar los cimientos de la antigua iglesia.

-El segundo de ellos, se trata del castillo de pequeñas dimensiones (con una superficie total de unos 4.000 m2) que se adapta al peñón sobre el que se alza, construido con anchos muros, a base de tapial y mampostería con refuerzos de sillares en las partes nobles de la fortaleza (vanos, esquinas, puertas, etc.), con una estructura simple y planta irregular.

El castillo está formado por una torre de planta pentagonal con 2 pequeñas torrecillas circulares en 2 de los ángulos de este pentágono. Frente a estas torrecillas una extensión de terreno que forma el Albacar y un foso artificial excavado en la roca.

La entrada al castillo se realiza previo paso mediante una pasarela de reciente construcción (que en tiempos remotos sería una pasarela y después puente levadizo, como atestiguan los 2 mechinales por los cuales pasarían las cadenas que izarían el puente, así como las ménsulas de apoyo), que salva el foso que rodea el castillo, superando el foso, encontramos la puerta abierta en el muro (formada por un arco de descarga rebajado),

Una segunda puerta permite el paso al interior de la fortaleza, esta segunda puerta a la que se accede por una escalera tiene su origen en el entramado urbano del pueblo.

La torre del homenaje (según un documento de 1638 la torre ya estaba hundida en esa fecha), es de planta pentagonal, con la particularidad de tener 2 borjes contrafuertes en la zona sur, la que daría a la población y por lo tanto la más vulnerable a un ataque de tropas, está formada por 3 plantas interiores y terraza almenada, en la baja aún se puede observar la almagra del aljibe y en las 2 superioras, a las que se accede por medio de escaleras de caracol, estarían a su vez divididas en 2 como atestiguan los mechinales de los forjados (en época musulmana esta torre era de inferior altura).

La puerta de acceso se encuentra en alto y para entrar se ha construido un paso elevado volado en piedra formado un semi arco de medio punto. Protegiendo el acceso a la torre, un matacán también volado en lo alto de la torre.

La iluminación de las salas se resuelve a través de grandes ventanas abiertas en los muros, dejando los vanos aspillerados para los huecos por donde corre la escalera de comunicación y la planta baja.

El interior de la torre se encuentra profundamente restaurado y sus estancias se utilizan como salas de exposiciones temporales y para actos culturales.

La sala de la primera planta se cubre con una dóvela de cañón realizada en ladrillo.

La comunicación entre las salas se realiza mediante una escalera de caracol abierta en el muro.

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