Castillo de Alcalá de Guadaíra

ALCALÁ DE GUADAIRA IV

Tipología:

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Nombre del Castillo:
Castillo de Alcalá de Guadaíra
Población:
Alcalá de Guadaíra
Provincia:
Sevilla
Estado:
Ruinas
Datos de Interés:
El castillo de Alcalá es el resultado de cerca de 4.500 años de historia humana sobre el Cerro del castillo, ya en la Edad del Bronce se instaló aquí un pequeño poblado amurallado en el extremo oeste del Cerro, también se instaló en este cerro, un asentamiento romano.

Aunque se tiene noticias documentales del “castillo de Yabir” (Qalat Yabir) a partir del siglo XI (en época de los reyes de Taifas), no existen restos arqueológicos de la fortificación antes de época almohade (siglos XII – XIII).

De la actual fortaleza sabemos que se comienza su construcción a finales del siglo XII, cuando el Califato almohade construye una pequeña fortaleza en el extremo oeste del Cerro, usado seguramente en su totalidad como campamento del ejército de los muyahiddin procedentes del Norte de África.

La fortificación almohade del patio de los silos es el núcleo del astillo, nombre con el que hoy conocemos el conjunto de recintos (Patio de los Silos, Patio de la Sima y Alcázar Real) situados en el sector occidental del Cerro. Su fisonomía actual responde a un desarrollo entre los siglos XII y XVII, y su paisaje de murallas y almenas marca la imagen más conocida del “Castillo de Alcalá”. Un primer momento de ampliación de la fortificación original se produce también en época almohade (entre fines del siglo XII y las primeras décadas del siglo XIII), cuando el Patio de los Silos se amplía hacia el sur con un nuevo recinto (el Patio de la Sima), en cuyo interior se construye un pequeño baño (hammam) para el servicio de la guarnición de la fortaleza.

Tras la conquista castellana de 1247 se producen nuevas obras, dentro del proceso del cerco y conquista militar de Sevilla. Posiblemente en este momento se amplía el Patio de los Silos hacia el este, con la construcción de dos torres ochavadas que constituyen un interesante ejemplo de arquitectura “protocastellana” en Andalucía, antecedentes de la Torre de la Plata, construida pocos años después en Sevilla. Tal y como narra la Primera Crónica General, las obras del Castillo de Alcalá serían promovidas por el propio Fernando III, quien se instaló en Alcalá “para adobar [arreglar] sus cárcavas [fosos] y fortalezas”.

A finales del siglo XIII, Alcalá entra a formar parte de la línea interior del conjunto de fortificaciones de la “Banda Morisca”, espacio fronterizo entre el Reino de Sevilla y el Reino de Granada. Durante varias décadas, el paso de tropas de uno y otro bando a través del paso del Guadaíra sería constante, especialmente de las huestes benimerines que procedentes de Ronda atacaron Sevilla en varias ocasiones. Como consecuencia de ello, en 1280 Alfonso X funda la Villa de Alcalá, en la explanada al Este del castillo.

Por la situación militar del momento, la Villa de Alcalá se amuralló rápidamente, cerrando la explanada con un circuito continuo de murallas que conectaban con el castillo.

La Villa de Alcalá durante el siglo XIV se desarrolla en la parte superior del cerro del castillo, en torno a la iglesia de Santa María del Águila (actualmente no podemos ver nada de su urbanismo).

La comunicación exterior del barrio (collación) de Santa María se realizaba a través de dos puertas, la de Santa María (también conocida como “Torre Mocha”) al este y la de San Miguel al sur.

El auge económico y demográfico que experimenta Alcalá durante la baja edad media (siglos XIV – XV) explica que durante el siglo XIV se produjese un nuevo poblamiento en la falda suroeste del cerro del castillo, en torno a la iglesia de San Miguel. Éste sería el origen del arrabal de San Miguel, igualmente amurallado durante el siglo XIV, cerrando así el circuito de murallas de Alcalá de Guadaíra hasta la ribera del río. Con ello se constituía uno de los recintos fortificados más extensos de Andalucía, con una superficie total de 21 hectáreas.

En la zona del castillo, las transformaciones durante la baja edad media son importantes. Un primer momento se fecha entre las épocas de Alfonso XI (1312-1350) y Pedro I (1350-1369), cuando posiblemente se construyen el Alcázar Real y la torre del homenaje. También en este momento se reformaría o reconstruiría completamente la monumental torre de comunicación entre el patio de los Silos y el patio de la Sima, posiblemente de origen almohade.

En el año 1444 se produce un importante asalto armado a la Villa de Alcalá, con uso de artillería, que produjo importantes destrozos y las consiguientes reparaciones en las murallas de la fortaleza. Pero posiblemente el episodio más significativo es la toma del castillo por los partidarios del Marqués de Cádiz en 1471, dentro de los enfrentamientos con motivo de la subida al trono de Isabel I de Castilla. La ocupación se mantuvo hasta 1477, empleando el castillo como base de operaciones para hostigar a los partidarios de Isabel, acantonados en Sevilla, durante este periodo se realizan importantes obras en el castillo, como en el cierre oriental del patio de la Sima y el antemuro que separa la zona del castillo y la Puerta de San Miguel del arrabal, lugar preferente para los asaltos armados a la fortaleza.

El fin de las luchas nobiliarias y la paz impuesta por los Reyes Católicos marcaría el principio del fin de muchas fortalezas andaluzas, por la pérdida de su función militar. En el caso del castillo de Alcalá, sería entregado durante el siglo XVI a familias nobles sevillanas (como los Enríquez de Ribera) como favor cortesano. Todavía en este siglo se realizan algunas obras para mejorar la habitabilidad de la fortaleza, como el conjunto de patios y habitaciones construidos al interior del patio de la Sima.

A comienzos del siglo XVII el castillo presentaba ya un aspecto ruinoso, que marca el comienzo de su abandono hasta el siglo XX.

 

Esta fortaleza que durante sus muchos siglos de existencia ha servido de fortaleza, de vivienda, también cumplió funciones como prisión, teniendo entre sus huéspedes a Diego García de Padilla, el obispo Juan de Cardellac, entre otros.

 

El castillo de Alcalá de Guadaíra es de planta irregular articulado en torno a 2 patios y la muralla de la antigua villa con sus puertas, torres, barbacanas y demás obras defensivas. Se construyó fundamentalmente de piedra y ladrillo, usándose también el tapial con ladrillo (sistema muy utilizado por los musulmanes) y se refuerza con sillares en zonas visibles del edificio como los vanos, las puertas o, incluso, las esquinas.

El castillo poseía foso y puente levadizo y está franqueado por 11 torres, 9 de planta irregular y 2 poligonales, formando 2 recintos o patios. Las 11 torres que circundan el alcázar son ejemplares muy interesantes en las que se hallan detalles arquitectónicos y decorativos de gran valor. La mayoría de las torres son de forma cuadrangular y de gran altura, destacando la torre del homenaje y una torre albarrana, en la parte principal, que se unía al resto del recinto por medio de un arco apuntado (en total posee 13 torres).

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