Castillo Anzur

PUENTE GENIL II

Tipología:

Icono_Castillo

Nombre del Castillo:

Castillo Anzur

Población:

Puente Genil

Provincia:

Córdoba

Estado:

Restos del castillo, sólo queda la torre

Datos de Interés:

Castillo Anzur es un importante enclave y sitio arqueológico donde destaca, ante todo, la presencia de una fortaleza de origen andalusí, construida para control, defensa y protección del territorio. Sus rasgos góticos son un claro exponente de las obras bajo medievales que en él se realizaron. Se compone de tres elementos bien diferenciados: un edificio o “habitación de tapial”, un recinto fortificado con torreones y una gran torre central. Respecto al recinto de tapial situado al norte de la fortaleza, es de proporciones cuadradas. Una de sus puertas es adintelada, mientras otra aparece con un arco falso de dovelas y apuntado del que han desaparecido.

El recinto amurallado está delimitado por una muralla realizada de sillarejo relleno de cascotes y piedras que lo circunda por completo. Desde el camino actual de acceso al recinto se aprecia el muro Oeste, que consta de un gran bastión y al que se encuentra adosada la habitación de la cara norte. En este muro se había constatado la existencia de otro bastión situado en la esquina Suroeste, pero tras la intervención de 1998 se pudo comprobar que se trataba de un derrumbe antiguo de la muralla. En la cara Norte el muro se hallaba completamente perdido, pero tras la limpieza efectuada ese año se constató su continuidad desde la habitación a la que se une mediante un muro de tapial cimentado sobre la roca hasta la esquina Noreste, donde se inicia el tajo y, por tanto, la defensa natural. En la cara Este pueden apreciarse varios lienzos de muralla levantados sobre la propia roca madre, que da lugar al mencionado tajo. Finalmente, la muralla se encontraba, en su cara Sur, también oculta, pero en la intervención de 1998 se pudo igualmente delimitar su continuidad así como otro bastión cercano a la esquina Sureste.

Respecto a la habitación o recinto de la zona norte, se trata de una estructura realizada en bloques de tapial muy compacto y resistente que debió de estar enlucido en toda su superficie, al menos en sus paredes interiores, como se apreció en un corte realizado en la intervención de 1998. La estructura se realizó mediante la técnica del encofrado con tapial, es decir, realizando multitud de tongadas de tapial cuyas huellas son hoy fácilmente apreciables, como también lo son las oquedades dejadas por las agujas de los tapiales de madera que permitieron levantar los muros. Según G. Galeano, esta habitación pudo haberse correspondido con el lugar en el cual se emplazó la primitiva atalaya musulmana – o más bien un recinto anexo, que posteriormente habría sido reutilizado en época cristiana, quedando la atalaya, según esta autora, unida al recinto mediante un muro de tapial, de factura diferente a la de la propia habitación (mortero de cal muy duro) y a los muros del recinto (sillarejo relleno de cascotes y piedras).

Por su parte, la gran torre central es de planta casi cuadrada, de 10,33 x 8,72 metros, combinando para la construcción de sus muros dos tipos de material: tapial reforzado en las esquinas por sillares iguales. La torre presenta un solo vano de entrada, situado en la cara Este, con arco ojival a partir de dovelas de piedra que ha sido víctima del vandalismo, ya que los sillares que lo conformaban han sido robados o destruidos a la altura de las impostas. La torre consta de dos plantas en altura, que suben hasta los 15 metros. Las cubiertas de ambas plantas son abovedadas, pero mientras en la primera – la de entrada- es una bóveda vaída de ladrillo, con pechinas y realizada por aproximación de hiladas, la segunda se cubre con bóveda octogonal esquifada y sustentada por unos arquillos ojivales, hecha también de ladrillo. La bóveda de la primera planta conserva aún parte del mortero de cal que la enlucía, destacando en ella el orificio central por el que se accedería de una planta a otra con la ayuda de una escala portátil. Tras la segunda planta existe una azotea. En la parte superior del exterior, a la altura de esa azotea, se observan todavía varias ménsulas, labradas en piedra, que originariamente debieron de sustentar matacanes o cadahalsos en los cuatro ángulos y en el centro de cada lado en grupos de a tres. Igualmente, en las caras Este y Norte de la planta alta la torre conserva saeteras.
En el interior del costado occidental de la muralla existe, a escasa distancia de ésta, un aljibe con bóveda ligeramente apuntada y rota en su parte central, hecha con ladrillos dispuestos en forma radial.

Este aljibe, que aparece próximo y asociado a la torre, tiene planta rectangular, con unas dimensiones de 5,75 x 2,87 metros. El resto del aljibe, hasta los cuatro metros de profundidad, es de piedra. La bóveda aparece enlucida por su parte interior con un mortero hidráulico revestido de pintura roja, que se pierde algo más abajo de la línea de impostas. La escasa conservación de la bóveda impide afirmar de forma segura el punto de acceso al aljibe, aunque la limpieza efectuada en la intervención de 1998 llevó a pensar, debido a la disposición de las distintas capas de relleno, que la abertura estaría localizada en la parte alta de la bóveda.

Durante la dominación musulmana, concretamente durante la época califal, las tierras actuales de Puente Genil pudieron depender administrativamente de la ciudad de Bulay o Poley, la actual Aguilar, que a su vez estuvo integrada hasta el año 930 en la Cora o circunscripción provincial de Cabra. Pasó entonces a poder de Saiid b. Abi l-Qasim, tío de Abd ar-Rahmán III; la situación cambió tras la caída del Califato. En el siglo XII, por ejemplo, al-Idrisi divide la tierra de Córdoba en dos únicas y grandes regiones: Qanbaniya y al-Batalita (El Pedroche) e incluye en la primera a poblaciones tan distintas como Écija, Baena, Cabra y Lucena.

En estos parajes se encontraba ar-Ranisul (Castillo Anzur), lugar habitado por las gentes del Islam ya desde el siglo X a tenor de los datos suministrados por la arqueología, momento de ocupación que según J. L. del Pino puede ser incluso anterior. En un principio se trataría de una alquería o pequeño poblado (qarya) que ocuparía unos 2000 metros cuadrados de extensión. Después, en el siglo XII, bajo el dominio almorávide, se reforzaron sus defensas y se construyó su torre de tapial.

Según figura en los documentos tuvo lugar, el 9 de marzo de 1126, la batalla entre los almorávides y las tropas del rey aragonés Alfonso I el Batallador, que había acudido en auxilio de los mozárabes, resultando vencedoras las tropas cristianas. La pléyade completa de nombres con que aparece Castillo Anzur citado en las fuentes antiguas es la siguiente: Arnisul, Arinsul, ar-Ranisul, Arincol. Según Arjona, el nombre de este castillo no es árabe, sino que parece un topónimo romance, Aranzuel, derivado de “arienzo”, que hace referencia a un tipo de moneda antigua de Castilla.

Este territorio fue reconquistado, al igual que la campiña cordobesa y gran parte de las Sierras Sub béticas, por Fernando III mediante pacto (febrero de 1240-marzo de 1241), iniciándose a continuación, en 1258, su repoblación y repartimiento. Castillo Anzur, junto con Baena, Cabra y Lucena, constituyeron una segunda línea de defensa en la frontera musulmana. A su alrededor tenía un núcleo poblacional, cuyos términos fueron delimitados con Aguilar, Lucena, Benamejí y Estepa en la década siguiente (febrero de 1263). La importancia y valor estratégico de su fortaleza aumentaría con la pérdida cristiana de Benamejí en la primera mitad del siglo XIV, época en la que -como señala Nieto Cumplido – se construiría su recinto amurallado y su gran torre central. Con la reconquista el castillo pasó a formar parte de las tierras que se cedieron a la ciudad de Córdoba como bienes de realengo, e inmediatamente después el concejo cordobés otorgó la fortaleza en calidad de donadío a la Catedral y al obispo de Córdoba, don Fernando de Mesa, el 22 de septiembre de 1258, con confirmación de esa donación por el rey Alfonso X el 11 de diciembre del mismo año. En plena frontera castellano-nazarí, Castillo Anzur formó parte de la franja fronteriza junto con otros emplazamientos como Zambra, al-Hunur, Benamejí y Rute.

Así pues, en 1258 el Concejo de Córdoba lo dio con su término al Obispado y Catedral de Córdoba. Estas obligaciones debieron efectuarse en 1262, ya que a ese año (en concreto al 6 de noviembre) corresponde un deslinde de términos entre Castillo Anzur y las poblaciones de Aguilar, Benamejí, Estepa y Lucena. En enero de 1264 la mitad de lo que el deán y el cabildo catedralicio tienen en Castillo Anzur queda para la mesa episcopal con todas sus iglesias, derechos y vasallos, debido a una operación hecha por Don Fernando de Mesa con el deán y el cabildo a cambio de otros bienes raíces situados en otros lugares (La Rambla, Rinconada, Aguilar y Córdoba).

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